Salem Studios
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Si bien los momentos previos a la boda se suelen adoptar mayor cantidad de rutinas de cuidado de la piel en general, lo cierto es que es algo que debe ser adoptado como un trabajo diario. Para ello, es necesario saber qué tipo de cutis tenés, ya que en base a ello podrás darle el cuidado adecuado. Hoy te contamos cuáles existen y, en especial, qué tratamiento darle a cada uno.

La piel merece un cuidado especial

Si bien toda la piel de nuestro cuerpo debiera tener una atención diaria, el cutis —por ser lo más expuesto a factores como el sol, frío, humo, lluvia y demás— debe tener tu prioridad. No solo basta con cuidarlo, sino que también es importante saber qué tipo de cuidados merece, dado que no será lo mismo un cutis seco que uno graso, ¿verdad?

Por eso, antes de salir a comprar cualquier producto, chequeá primero estos tips que te serán de gran ayuda.

Cutis seco

Se trata de una piel que tiene poca concentración de grasa. No suele ser brillosa, pero sí muy tirante, ya que, lógicamente, le falta hidratación, en especial, porque se reseca constantemente.

En estos casos, apuntá a cremas extrahidratantes, y procurá siempre fijarte que sea exclusiva para pieles secas. Podés complementar con tratamientos hidratantes con pepinos o palta, que poseen mucho líquido y poder de nutrición. Además, incorporá a tu dieta una mayor cantidad de verduras y frutas con alto contenido de agua, como la sandía, el melón o el tomate.

Cutis graso

Al contrario de lo que sucede con el caso anterior, los cutis grasos tienen un exceso de sebo que provoca grasitud constante en el rostro, y que se puede distinguir fácilmente porque se ve brilloso, aún sin que la persona esté transpirada.

Para el cuidado de este tipo de pieles, que además suelen caracterizarse por los poros abiertos, son necesarios los tratamientos purificantes, que limpien la grasa de la piel. Pueden ser exfoliantes, un agua micelar, o cremas exclusivas para piel grasa. En cuanto a la alimentación, por supuesto que se debe reducir el consumo de alimentos como frituras o carbohidratos.

Cutis mixto

Es un tipo especial de piel, que a veces puede presentarse como grasa y a veces como seca, o como una combinación de ambas. Generalmente, sucede que la zona grasa se encuentra en la famosa zona T (nariz y frente) y viene acompañada de puntos negros, que, lógicamente, producen grasitud. Como se trata de un tipo de piel muy específico, te recomendamos que visites a un dermatólogo, aunque siempre una buena alimentación y mucha agua serán agrandes aliados de tu cutis.

Cutis sensible

Se trata de un tipo de piel en el rostro que fácilmente sufre los efectos de los agentes externos, como el sol o el viento, y suele presentar diversos síntomas, como enrojecimientos, picazón, secreciones o irritaciones. En este caso también se debe concurrir a un dermátologo, porque una mala implementación de un producto puede empeorar cualquier síntoma.

Cutis normal

Este es, lógicamente, el tipo de piel que todas las personas quisieran tener. Su característica más sobresaliente es la elasticidad y el aspecto terso, sin verse brillosa por la presencia de grasa y con la hidratación exacta para no verse seca.

Se logra, especialmente, con una excelente alimentación que combine verduras y frutas, y mucha agua, todos los días. ¡No hay mayores secretos! Obviamente, sumando una crema de rostro de uso diario, preferentemente por las noches y al salir del baño.

Si ya identificaste qué tipo de piel tenés, comenzá cuanto antes con los cuidados específicos, dado que cuanto más exacto sea el tratamiento, más irá mejorando tu piel su aspecto. Si estás pronta a casarte, hacé un especial esfuerzo por cuidarla de los rayos del sol y de otros factores perjudiciales, y por supuesto, no abandones una rutina diaria de cuidado.