Focus in Life

Si la boda se celebra con misa, se contemplan dos lecturas, una del Antiguo Testamento y otra del Nuevo Testamento, además de los salmos responsoriales y del Evangelio. Si por alguna razón prefieren una ceremonia sin misa, entonces eligen solo una lectura. Luego el sacerdote propone la lectura del Evangelio con su propia voz. Por lo general, los novios pueden elegir todos estos textos para explorar el significado propio y esencial en la Liturgia de la palabra. Propuestas.

1. Primera lectura: del Antiguo Testamento

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Lectura del libro del Génesis (1, 26-28. 31a)

  • Hombre y mujer los creó

Al principio, cuando Dios creó todas las cosas, dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo».
Y Dios creó al hombre a su imagen;
lo creó a imagen de Dios,
los creó varón y mujer.
Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra».
Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno.

Lectura del libro de Jeremías (31, 31-32a. 33-34a)

  • La nueva Alianza

Llegarán los días –oráculo del Señor– en que estableceré una nueva Alianza con la casa de Israel y la casa de Judá. No será como la Alianza que establecí con sus padres el día en que los tomé de la mano para hacerlos salir del país de Egipto.
Ésta es la Alianza que estableceré con la casa de Israel, después de aquellos días –oráculo del Señor–: pondré mi Ley dentro de ellos, y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo.
Y ya no tendrán que enseñarse mutuamente, diciéndose el uno al otro: «Conozcan al Señor». Porque todos me conocerán, del más pequeño al más grande.

Lectura del libro de Oseas (2, 16b. 17b. 21-22)

  • La reconciliación del Señor con su Pueblo

Así habla el Señor:
Yo la llevaré al desierto
y le hablaré a su corazón.
Allí, ella responderá
como en los días de su juventud,
como el día en que subía del país de Egipto.
Yo te desposaré para siempre,
te desposaré en la justicia y el derecho,
en el amor y la misericordia;
te desposaré en la fidelidad,
y tú conocerás al Señor.

2. Segunda lectura: de las Cartas Apostólicas

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De la carta del apóstol san Pablo a los romanos (15, 1b-3a. 5-7. 13)

  • La mutua tolerancia a ejemplo de Cristo

Hermanos:
Nosotros no debemos complacernos a nosotros mismos. Que cada uno trate de agradar a su prójimo para el bien y la edificación común. Porque tampoco Cristo buscó su propia complacencia. Que el Dios de la constancia y del consuelo les conceda tener los mismos sentimientos unos hacia otros, a ejemplo de Cristo Jesús, para que con un solo corazón y una sola voz, glorifiquen a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo.
Sean mutuamente acogedores, como Cristo los acogió a ustedes para la gloria de Dios.
Que el Dios de la esperanza los llene de alegría y de paz en la fe, para que la esperanza sobreabunde en ustedes por obra del Espíritu Santo.

De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses (4, 4-9)

  • La alegría espiritual

Hermanos:
Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios.
Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.
En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos.
Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes.

De la carta del apóstol san Pablo a los hebreos (13, 1-4a. 5-6b)

  • Las relaciones con el prójimo

Hermanos:
Perseveren en el amor fraternal. No se olviden de practicar la hospitalidad, ya que gracias a ella, algunos, sin saberlo, hospedaron a los ángeles. Acuérdense de los que están presos, como si ustedes lo estuvieran con ellos, y de los que son maltratados, como si ustedes estuvieran en su mismo cuerpo.
Respeten el matrimonio y no deshonren el lecho conyugal.
No se dejen llevar de la avaricia, y conténtense con lo que tienen, porque el mismo Dios ha dicho: «No te dejaré ni te abandonaré». De manera que podemos decir con plena confianza: «El Señor es mi protector: no temeré».

3. Del Evangelio

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Lectura del santo Evangelio según san Mateo (22, 35-40)

  • El mandamiento principal

Uno de los fariseos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?».
Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas».

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (7, 21. 24-25)

  • Los auténticos discípulos de Jesús

Jesús dijo a sus discípulos:
No son los que me dicen: «Señor, Señor», los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.

Lectura del santo Evangelio según san Juan (15, 9-12)

  • Jesús, la verdadera vid

Durante la Última Cena, Jesús dijo a sus discípulos:
Como el Padre me amó,
también yo los he amado a ustedes.
Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos,
permanecerán en mi amor,
como yo cumplí los mandamientos de mi Padre
y permanezco en su amor.
Les he dicho esto
para que mi gozo sea el de ustedes,
y ese gozo sea perfecto.
Este es mi mandamiento:
Ámense los unos a los otros,
como yo los he amado.

Pueden pensar en personas cercanas que quieran llevar a cabo las lecturas para la ceremonia religiosa. Si es así, se coordina previamente con el sacerdote. Muchas parejas optan por presentar un misal para los invitados que contenga las preciosas lecturas que eligieron.